Mortadelos

MARIO GRANERO BURILLO
3 min readOct 4, 2016

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Hace ya más de diez años, empecé a trabajar en una empresa que ofrece servicios tecnológicos a una gran financiera en estructura de grupo empresarial.

Con el paso del tiempo, comencé a comprobar que se duplicaban departamentos. Ya no sólo en todas y cada una de las empresas de la multinacional sino que incluso en aquellas que ofrecían servicios a distintas empresas del grupo se organizaban territorialmente o funcionalmente duplicando nuevamente funciones.

Esos departamentos duplicados, en todas y cada una de esas empresas participadas eran generalmente las financieras, las de gobierno y organización y todas aquellas áreas susceptibles de tener que manejar directa o indirectamente contratos y dinero.

En muchas ocasiones, me preguntaba si tenía sentido que cada uno tuviera su propia organización, pero era muy joven y muchos resabiados me argumentaban que al fin y al cabo, el flujo del dinero era único y que en realidad lo que se manejaba en las empresas eran “mortadelos”…como billetes del Monopoly…sin mucho valor y que por tanto, no me preocupara mucho.

Billete de 10.000 Mortadelos

Con el paso de los años, eso fue evolucionando y empezaron a surgir empresas de servicios compartidos que, ofreciendo eficiencias, se encargaban de funciones comunes a todo el grupo y las ofrecía como servicio con su correspondiente contraprestación económica y sus acuerdos de nivel de servicio. Parecía que habían dado con la clave, cada empresa empezaría a sólo hacer aquello que mejor supiera hacer, a aplicar economías de escala y a especializarse. Dichos costes entre las empresas ocasionaban un pequeño impuesto que todos aprendimos a obviar cuando valorábamos los costes. También se aprendió a obviar las penalizaciones por incumplimientos de servicio, que habían sido diseñadas escrupulosamente en los contratos y anexos, dado que, al fin y al cabo, era un grupo y lo que en unas ocasiones le podía pasar a uno, mañana le podía pasar a otro y entre directores, managers y gestores, se apañaban un día por uno, otro por otro…

Desde la crisis económica y sobre todo, desde que las empresas del sector completamente digitalizadas se sitúan como competencia, todo el mundo empieza a revisar lo que ocurre de puertas para adentro en las empresas, y surge las consecuencias que pagan: cliente final, accionista y los trabajadores de esa empresa que seguramente toque recortar…

Ahora a eso, le sumamos la presión de los reguladores y surgen más preguntas previo análisis: ¿tienen sentido tantas duplicidades e ineficiencias? Está claro que no, pero, ¿con plantear revisar los procesos y que se ajusten los gastos será suficiente?

Mucho me temo que no.

Desde el punto de vista de la innovación, me gusta la idea de que los “mortadelos”, de los que me hablaron hace tanto tiempo, sean realmente la única moneda que manejen estos grupos empresariales y que este ejemplo se aplique tanto en el sector privado, como en la propia administración pública cuando cuentan con regiones o comunidades con administración propia como es el caso de España.

Los “mortadelos” en forma de moneda digital en una blockchain privada. Sólo la empresa matriz del grupo o la administración central usa dinero real. El resto, intercambian transacciones de “mortadelos” y acuerdan smartcontrats.

Después de esta idea tan alocada, ahora a todos nos salpican las dudas de ¿y a los empleados o funcionarios quién les paga? ¿y las compras, licitaciones o concursos? ¿y los contratos? ¿y los administradores legales? ¿y la contabilidad? ¿y las auditorias?…

Las repuestas está en la rápida evolución del ecosistema que se está formando: En los blockchain, los smartcontrats, los consensus, los proof-of-stake …

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MARIO GRANERO BURILLO

Madrileño en Santander. Padre², Ingeniero, Friki, Soñador, Entusiasta, Explorador, Innovador y Disruptivo